Con el verano ya casi olvidado, muchas de las visitas a una vivienda en venta empiezan a concentrarse en horarios con menos luz natural, sobre todo a partir de que llega el cambio de hora a finales de octubre. Una casa que en julio se veía luminosa y acogedora sin apenas esfuerzo, puede transmitir una sensación completamente distinta en una tarde de otoño si no se ha preparado para esa nueva estación. Cuidar estos detalles no es cuestión de estética superficial, sino que influye de forma directa en la impresión que se lleva un comprador en los primeros minutos de la visita, que suelen ser determinantes.
Por qué la primera impresión cambia con cada estación
La luz natural condiciona buena parte de cómo se percibe un espacio, y en otoño esa luz llega con menos intensidad y durante menos horas al día. Una vivienda orientada de forma que en verano recibía sol directo por la tarde puede resultar más apagada en una visita de octubre a la misma hora, simplemente porque el ángulo y la duración de la luz han cambiado.
A esto se suma que las visitas empiezan a coincidir con el final de la jornada laboral en horario ya oscuro, lo que convierte la iluminación artificial de la vivienda en un elemento tan importante como la propia luz natural durante el resto del año.
Ajustes sencillos que marcan la diferencia
Encender todas las luces antes de que llegue la visita, en lugar de solo las de las zonas por donde se va a pasar, ayuda a que la vivienda se perciba completa y cuidada desde el primer momento. Tener la calefacción encendida un rato antes, de forma que la temperatura sea agradable nada más entrar, transmite una sensación de comodidad que resulta especialmente valiosa cuando fuera empieza a hacer frío. Ventilar la vivienda con antelación, y no justo antes de la visita, evita que quede una sensación de humedad o de cerrado que en otoño se nota mucho más que en los meses de más calor.
Antes de una visita en estas fechas conviene revisar al menos estos puntos:
- Que todas las estancias tengan buena iluminación artificial, incluyendo puntos de luz adicionales si hace falta.
- Que la calefacción esté encendida con margen suficiente para que la vivienda esté a una temperatura agradable.
- Que las fotografías del anuncio, si se hicieron en otra estación, sigan reflejando fielmente cómo se ve la vivienda ahora.
El error de dejar el anuncio «tal cual estaba en verano»
Es habitual que un propietario que puso su vivienda a la venta en julio no vuelva a revisar el anuncio en los meses siguientes, aunque las condiciones de luz y de ambiente hayan cambiado por completo.
Un reportaje fotográfico hecho en pleno verano, con la vivienda muy luminosa y quizás con elementos como plantas o terrazas en su mejor momento, puede generar una expectativa que luego no se corresponde con lo que el comprador encuentra en una visita de otoño.
Actualizar algunas fotos, o al menos revisar que la descripción siga siendo fiel a la realidad actual de la vivienda, evita esa sensación de desajuste que puede hacer perder la confianza de un comprador interesado.
Acompañamiento durante todo el proceso, no solo al principio
Vender una vivienda es un proceso que se extiende en el tiempo, y las condiciones cambian conforme avanzan las estaciones, algo que no siempre se tiene en cuenta al planificar la estrategia de venta. Un asesor colaborador de CENTURY 21 España ayuda a ajustar estos detalles conforme el proceso avanza, revisando si el anuncio sigue reflejando bien la vivienda y preparando cada visita para que la vivienda se muestre en las mejores condiciones posibles, sea cual sea el mes en el que se produzca.
Si tienes tu vivienda en venta y quieres más ideas para sacarle el máximo partido en cada momento del año, en el blog de CENTURY 21 España seguimos publicando contenido pensado para ayudarte en el proceso.