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open house

¿Has recibido una invitación de tu agente inmobiliario de la red CENTURY 21 para participar en una jornada de puertas abiertas de alguna de sus propiedades en cartera? Si ha sido así, el profesional inmobiliario ha valorado que, dada las cualidades de la vivienda, su situación, los servicios y el valor de la vivienda, puede ser tu casa ideal.

Las jornadas de puertas abiertas son una magnífica oportunidad para los vendedores, de esto no hay ninguna duda; pero también lo es para aquellos que están buscando la casa ideal. Porque no es lo mismo una visita libre que aquella que tiene lugar con el propietario de la vivienda como anfitrión (o en el mejor de los casos, con un asesor inmobiliario).

¿Qué tienes que buscar en el open house para aprovecharla a tu favor?

Qué buscar durante una jornada de puertas abiertas

Lo lógico cuando llegamos a una casa es sentirse un tanto extraño. Queremos pensar que puede ser nuestro futuro hogar y se acude con cierto desasosiego. El buen anfitrión sabrá manejar la situación ejerciendo de cicerone a la entrada de la misma.

Y aquí reside el primer riesgo para los compradores: una entrada triunfal puede distraernos de otros detalles de relevancia para decidir si comprar la vivienda. Mantén siempre una actitud positiva pero no extasiada: acudes a la jornada de puertas abiertas para determinar si comprar la casa es una buena decisión.

¿Presenta algún tipo de daño o muestra un aspecto de desgaste?

Este habrá de ser tu objetivo número uno. El propietario tratará de ocultar cualquier desperfecto que pueda dar argumentos a los compradores para rebajar el precio.

¿Dónde se encuentran estos indicadores?

Los zócalos

Revisa con atención este punto. Lo más visible son las paredes, que probablemente estará recién pintada y no tendrá mácula. Sin embargo, dada la envergadura que supone cambiar o realizar una intervención en los zócalos, se suelen olvidar si no ha pasado una mano profesional como asesor.

Busca tres elementos: rozaduras, combados o manchas. En el primero de los casos, estaremos ante un uso poco cuidado de la vivienda; en el segundo, ante un posible caso de humedades.

Olores y puntos sensibles

La humedad es uno de los problemas crónicos que puede presentar una vivienda. ¿Al entrar en una estancia percibes un excesivo olor a flores o ambientadores? Quizás están tratando de ocultar una deficiencia en las cañerías o un problema de humedad y presencia de hongos. Revisa cada punto cercano a grifería o calefacción.

Alfombras

Una alfombra en el suelo de madera o en el terrazo puede significar una búsqueda de calidez mayor o una fórmula elegante de ocultar daños en la madera o en el terrazo. Con respeto, levanta las alfombras para ver cómo está el suelo en realidad.

El techo

¿Presenta manchas con cercos? ¿Se ven grietas? ¿Tiene saltada la pintura? Todo esto son indicadores de que hay algo que no explica el propietario en el anuncio de la vivienda.

Puertas y ventanas

Son puntos críticos de la vivienda. ¿Hay pintura saltada alrededor de ellas? Quizás haya humedad. ¿Cierran bien y notas corrientes?

Durante el tiempo de la visita, anota los puntos con faltas y todos los hitos que creas que pueden ayudarte a realizar una buena oferta llegado el momento.

El vecindario

De igual forma que cuando te unes a una persona te unes a sus circunstancias y familiares, al comprar casa, compras el vecindario. ¿Es tranquilo? ¿Hay otras familias como la tuya? ¿Los vecinos cuidan su casa? ¿Hay movimiento? ¿Tiene servicios básicos en un radio cercano?

Para descubrir todo esto, conversa con los propietarios o el agente inmobiliario anfitrión (si has investigado el barrio y tienes dudas al respecto, es el momento), pero también dedica la última parte de la visita a pasear por el barrio.

¿Crees que es una casa por la que presentar una oferta? Vuelve en días y horas diferentes para conocer el día a día del barrio. Y anímate a conversar con los vecinos para conocer su valoración del barrio.

La privacidad, un must have que, a veces, olvidamos

Durante la visita a la vivienda en venta, presta atención al grado de privacidad que tienes desde el interior. Puede que en este momento no sea de gran prioridad, pero si finalmente compras la casa, carecer de ella puede derivar en incomodidad y desasosiego.

La distribución

Una mala distribución puede multiplicar los gastos de mantenimiento (especialmente en invierno y verano). Estudia la distribución. ¿Está optimizada? ¿Tiene puntos ciegos? ¿Un pasillo demasiado largo e intrincado?

El espacio de almacenaje

El desorden es mal compañero, como lo es comprar casa que no dispone de suficiente espacio para nuestro estilo de vida. ¿Las habitaciones tienen armarios empotrados? Si es una vivienda antigua probablemente la respuesta será no; en consecuencia, deberás estimar el espacio que consumen o consumirán los armarios (y las opciones que permite cada estancia).

Por último, tómate un momento antes de entrar a la propiedad para observar al resto de asistentes. ¿Entran y salen con rapidez? ¿Se detienen en alguna estancia? ¿Hablan de forma extensa con el propietario o el agente inmobiliario presentes? Esta información te ayudará a tomar la mejor decisión sobre si comprar esa casa o seguir buscando la casa de tus sueños.

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